En el relato "El mundo, si todos
fuésemos iluminados" he publicado un nuevo capítulo, el número 11. En este
capítulo se reúnen los embajadores de todo el mundo en la sede de la ONU en New
York para votar el Acuerdo Final sobre la Estrategia Globlal en relación con la
Gran Iluminación Divina y su consecuente sistema económico alternativo,
solidario y humanista. Se realizan alrededor de todo el mundo manifestaciones
de apoyo y de celebración anticipada por la aprobación de dicho acuerdo. La
humanidad está ansiosa por empezar cuanto antes con la gran misión
encomendada por el Poder Superior.
El ESPIRITUALISMO ÉTICO es el principio básico de este blog, el cual pretende atraer a la comunidad de luchadores espirituales que han tomado un camino trascendental serio y relativamente independiente, y que además han asumido el sacrificio y la vida austera como medios para ser consecuentes con sus ideales y convicciones. Un objetivo del blog, es descubrir esa comunidad de luchadores para compartir experiencias y conocimientos.
domingo, 10 de noviembre de 2013
martes, 24 de septiembre de 2013
La Espiritualidad Ética y mis revelaciones como artesano del Yo Superior
En una sesión ordinaria
de los Artesanos de su Yo Espiritual, tuve el honor de leer a mis compañeros de
congregación, la siguiente monografía que preparé con la intención de estimular
el crecimiento espiritual del compañero Roberto, quien en la sesión anterior,
nos brindó un elocuente testimonio acerca de su inicio en la Fe Trascendental.
La siguiente, es mi breve exposición:
La parte egoísta y
calculadora de mi mente está tan acostumbrada a depender de los apegos, que a
veces se aprovecha de mis debilidades para rechazar el gran avance que he dado
en mi lucha por cumplir con la Misión de la Fe Trascendental (trabajar como
Instrumento de Dios y como Exterminador de deseos 16 horas al día 365 días al
año) y provocarme un sentimiento de vacío
debido a que casi no tengo apegos importantes. Es decir, en ese momento de
debilidad, dejo de ser un artesano de su Yo Superior, sufro un retroceso en mi
evolución espiritual y me convierto nuevamente (pero en forma transitoria por
fortuna), en un miembro más del gran rebaño de ovejas domesticadas y su mundo
de ilusión e ignorancia, que sufren o justifican sus vidas por medio de los
deseos. La primera medida de urgencia para retornar a mi posición de artesano,
es hacer conciencia de que Dios mide mi desempeño en el cumplimiento de la
misión segundo tras segundo, y que durante el tiempo que experimento ese vacío,
esa ansiedad o frustración por los deseos, por la necesidad de emociones
fuertes y de motivos materiales-personales cautivantes, estoy perdiéndome la oportunidad de experimentar la autorrealización como ser espiritual, y además estoy decepcionando a
mi Poder Superior y dejando de ganar pequeñas cantidades de méritos que son los
que me permitirán aspirar a la Unión Divina. Y por supuesto que la ley de
causa-efecto es totalmente válida para efectos de dar el salto cualitativo en
lo que concierne a la evolución espiritual, es decir, que a mayor cantidad de
méritos y de autorrealización en lo que concierne a matar el yo inferior, egoísta, calculador y
vanidoso, mayores posibilidades de acceder al Estadio Existencial de Plenitud.
La segunda medida de
urgencia, consiste en reflexionar sobre el carácter tan extremadamente efímero,
iluso y superficial de la existencia de la humanidad, en su calidad de gran
rebaño de ovejas domesticadas cultural, ideológica y religiosamente (con las
pocas excepciones que toda regla tiene por supuesto). Se trata de una
existencia mezquina y mediocre, condicionada a los apegos con los bienes
exteriores -que dada su brevedad en términos de eternidad- no son más que puros
espejismos, es decir, objetos con una apariencia seductora y engañosa para los
sentidos.
Para complementar las
dos anteriores medidas, y para efectos de ser un Exterminador de deseos
eficiente, es necesario tomar en cuenta los siguientes dos fundamentos de
carácter escatológico y ascético:
El primero de estos
fundamentos es el Principio de la Proporcionalidad Cuali-Cuantitativa
Universo-electrón que existe entre Dios y el universo respectivamente. El universo incluye lógicamente el planeta
Tierra. Este principio implica que el universo es virtualmente inexistente o prácticamente
la nada, y por lo tanto, está totalmente sometido a su poder, a su decisión y a
su voluntad. Este principio es una verdad total y absoluta. Como consecuencia
de este principio, la vida de todo ser humano y todos los bienes exteriores que
generan apegos (el deseo de tener A, B, C, D, etc.) son también virtualmente
inexistentes o prácticamente la nada. Todos los bienes materiales/personales
que tienes, son puros espejismos y en consecuencia, no te pertenecen, no son
tuyos, la verdad es que ellos pertenecen a la brevedad, a lo efímero, como tu
vida misma.
Para tener una leve idea
de lo que es la brevedad de nosotros mismos y de las cosas por las que sentimos
tanto entusiasmo, pensemos en lo siguiente: el universo se creó hace 14 mil
millones de años y tiene una extensión de 10 mil millones de años luz (es
decir, habría que viajar a 300 mil kilómetros por segundo durante 10 mil
millones de años para recorrerlo en su totalidad); y la Tierra tiene 4500
millones de años de edad. En contraste, una vida promedio de un hombre en
muchos países ronda los 75-78 años. Entonces,
¿Qué resulta de comparar 14 mil millones de años con los 78 años que
puede vivir un ser humano? ¿Qué resulta de comparar los 10 mil millones de años
luz de extensión que tiene el universo con los 13 mil kilómetros de diámetro
que tiene la Tierra? Lo que resulta, es que el ser humano y el mundo, en
términos de espacialidad y temporalidad, son virtualmente inexistentes o
prácticamente la nada. Ahora bien, ¿Entonces
qué serían los 14 mil millones de años de edad del universo comparados con la
eternidad? Bueno, lo mismo que una vida promedio de 75 años comparada con la
edad del universo: prácticamente la Nada. Y aún mucho más radical: ¿Qué es una
vida de 75 u 80 años versus la eternidad? … Ergo: ¡Qué ridículo tener apegos!
¡Qué absurdos son los deseos! Qué importante empezar a morir en vida en lo relativo a nuestro yo inferior, el yo egoísta, el yo de deseos, el yo calculador,
porque entonces estamos adelantando nuestro nacimiento en el mundo espiritual, en
el mundo de la Unión Divina.
El segundo de estos
fundamentos es el ascético, que tiene que ver con la forma proactiva (y no
reactiva) con la que deberíamos hacerle frente a los males, dolores y sufrimientos
de tipo emocional y sentimental. Los profesionales de la Fe Trascendental
contamos con dos barreras protectoras contra el sufrimiento en general. La
primera barrera, es el principio fundamental de la sabiduría antigua sobre la
relación entre deseos, apegos y sufrimientos. Aplicando dicha barrera, debemos
ser capaces de eliminar o al menos de minimizar muchas situaciones de
sufrimiento. Sin embargo, sería absurdo
pretender que con dicho principio podemos hacernos inmunes a todos los tipos de males, dolores y
sufrimientos de tipo emocional y sentimental. Cuando nuestro primer escudo
protector es vulnerado, debemos activar el segundo escudo –que es un
instrumento esencialmente ascético- y consiste en el agradecimiento de Fe
Trascendental. Literalmente, le brindamos un agradecimiento formal a nuestro
Poder Superior por esa situación de sufrimiento que nos ha correspondido
asimilar, ya que tiene un determinado grado de dolor o de perjuicio que pudo
haber sido exponencialmente mayor (para cualquier evento doloroso o
perjudicial, siempre podremos encontrar en el universo de sufrimientos, otro
evento 5, 10, 20 o 50 veces más doloroso o perjudicial). Además, dicha
situación de sufrimiento pone a prueba nuestro grado de desarrollo
ascético-espiritual y más específicamente, la capacidad de cumplir con las
virtudes cardinales de la templanza, la fortaleza, la prudencia y la
tolerancia, de tal manera que podemos comprobar en el campo de batalla, el
progreso real como artesanos del Yo Superior. Por supuesto que tiene que haber
progreso, y eso lo podemos medir únicamente con pruebas reales y exigentes. Al
dirigir el agradecimiento de Fe Trascendental a nuestro Poder Superior,
estaremos generando un mérito de alto nivel de calidad con el que -antes de la
situación de sufrimiento- no contábamos, de tal manera que lograremos
incrementar nuestro acervo espiritual en forma significativa. Y como
consecuencia de todo este proceso, estaremos siendo capaces de asimilar y
aprovechar un determinado evento
doloroso o perjudicial, con lo cual le estamos dando al sufrimiento una
verdadera y sustancial razón de ser.
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proactividad.,
temporalidad.
viernes, 2 de agosto de 2013
La Espiritualidad Ética y las historias de algunos artesanos de su Yo Superior
En diferentes países alrededor
del mundo, existen congregaciones de hombres y mujeres en las que comparten sus
experiencias como obreros de la construcción espiritual, trabajo que cumplen 16
horas al día los 365 días al año y que consiste básicamente, en ser Instrumento
de Dios para hacer el Bien, y en el exterminio sistemático de los deseos y de
la gran necesidad de emociones fuertes y de motivos materiales-personales cautivantes
(que se derivan de los apegos que tiene la personalidad egoísta del hombre con
los bienes exteriores), de tal manera que el deseo en general, bajo ninguna circunstancia represente el principal
elemento para que la vida de una persona tenga sentido, una clara razón de ser
y se encuentre alimentada por el entusiasmo. El nombre oficial de estos grupos
es el de “Congregaciones de los artesanos de su Yo Superior”, y en consonancia
con todo lo que hemos visto en las monografías de este sitio, se trata de
profesionales de la Fe Trascendental y supervivencialistas espirituales
extremos, que procuran enriquecerse y mejorar su desempeño a partir de los
testimonios de compañeros y compañeras que comparten sus vivencias, sus logros
y sus fracasos en su lucha por alcanzar el ideal de la libertad absoluta, en
relación con los elementos superficiales que animan el mundo de ilusión e
ignorancia del gran rebaño de ovejas domesticadas. Yo asisto a la congregación de
mi país, localizada en la ciudad de San José, Costa Rica. En la última reunión,
escuché los testimonios de los dos compañeros más nuevos que han ingresado al
grupo, y que recién están empezando su batalla contra los apegos de sus propias
personalidades egoístas, desde dos realidades muy distintas. Uno es un empresario
con un alto grado de bienestar económico, y el otro, un asalariado con muchas
limitaciones materiales y personales.
Con toda seguridad, es
más fácil para una persona acostumbrada a las penalidades económicas, verse a
sí misma como una oveja más del gran rebaño y rebelarse ante esa condición
humana tan mediocre y precaria (la de oveja domesticada), que para una persona
acostumbrada a vivir entre lujos, derroche y reconocimiento social. Por eso me
ha resultado muy interesante observar de cerca a Roberto, el empresario exitoso
que se encontró por casualidad con la obra clásica de la sabiduría antigua “A
los pies del maestro”, y después de leerla con mucha atención y de investigar
en internet sobre la misma para entenderla mejor, tuvo la fortuna de
experimentar una apertura mental y una gran necesidad de conocimiento, que
ahora dos años después, lo motiva a liberarse de todas las ataduras que hasta
hace poco le daban un poderoso sentido de dirección a su vida. Una vez dentro
de la congregación, luego de nueve meses de profundizar intensamente en los fundamentos
de la ética universal, la sabiduría antigua, el esoterismo, la espiritualidad y
de escuchar testimonios de muchos compañeros y compañeras, Roberto tiene muy
claro el concepto de lo que significa ser un artesano de su Yo Superior, y que
el trabajo más importante en su vida, el que más le apasiona, el que le permite
experimentar una total autorrealización como ser humano y como ser espiritual,
es el trabajo de Instrumento de Dios para hacer el Bien y el de Exterminador de
deseos.
Nuestro novel miembro cuenta
ahora -al igual que el resto de miembros de la congregación- con un novedoso y
poderoso sentido de dirección para su vida, que consiste en el ideal de no ser
“un hombre de deseos”, es decir, el gran ideal de llegar a tener una vida con
una ausencia total de deseos, donde el nivel de desarrollo de la Voluntad Espiritual es tal, que
ya no es necesario ser un exterminador porque simplemente, los deseos ya no tienen
cabida en la mente inegoísta del artesano de su Yo Superior. Esta condición
ideal, potenciaría aún mucho más al
artesano para cumplir cabalmente con el otro 50 % de la misión encargada por
Dios: Hacer el Bien, ser un productor de Bien.
En su testimonio,
Roberto nos contó sobre su enorme alegría al experimentar el discernimiento (el
primero de los requisitos para hollar el sendero según la gran obra esotérica nombrada
anteriormente), mediante el cual, ahora es capaz de distinguir entre el mundo
de ilusión e ignorancia del gran rebaño de ovejas domesticadas (lleno de
elementos superficiales que son efímeros y sumamente transitorios y cuya
expresión son los deseos en general), y el mundo real del maravilloso bien
eterno que es la Unión Divina. Cautivado por las bondades del discernimiento, Roberto
nos ha expresado con mucho entusiasmo y convicción, que está trabajando planificada y
sistemáticamente para alcanzar una forma
de vida menos opulenta, sin tantos lujos, mucho más consecuente con el ideal
del artesano de su Yo Superior. Nosotros le recordamos que sus acciones deben
ser totalmente desinteresadas, apartadas
de la vanidad y del egoísmo, y que los únicos deseos válidos para los
artesanos, son aquellos relacionados con el logro de la Unión Divina y con el
amor al Bien, ambos, objetivos primordiales de la planificación estratégica de
los profesionales de la Fe Trascendental o lo que es lo mismo, de los artesanos
de su Yo Superior.
La idea de ser un
hombre sin deseos (el segundo requisito para hollar el sendero que menciona
Alcione en su obra), es un desafío -que de acuerdo al testimonio de Roberto- lo
lleva al límite de su capacidad de discernimiento y de voluntad, y que tal
exigencia le llena muchísimo más que las exigencias de su vida profesional.
La alegría que me
provoca escucharlo, dándonos su apreciable testimonio, me motiva a hacer conciencia una vez más acerca de una
de las verdades imponderables de la ciencia de la espiritualidad ética:
Solamente los que logran trascender su personalidad egoísta a través del
trabajo de Exterminadores de todo tipo de deseo (16 horas al día 365 días al
año), podrán ser capaces de contribuir con la misión que Dios nos tiene
asignada en este mundo: El amor al Bien, ser instrumentos suyos para hacer el
Bien. Al alcanzar esa dimensión de instrumentos por donde fluye el amor del
Poder Superior, estaremos alcanzando el suficiente grado de desenvolvimiento
espiritual para acceder a la Unión Divina. Detrás de esta complejísima tarea,
andamos los artesanos del Yo Superior.
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domingo, 16 de junio de 2013
La Espiritualidad Ética y el gran rebaño de ovejas domesticas
¿Cuál es uno de los
principales objetivos de todas las monografías de este blog? Crear un gran impacto
y despertar el asombro, en aquellas personas que tengan las suficientes
sensibilidad y capacidad para asimilar y aprovechar el mensaje central de que lo
que es la Espiritualidad Ética. Para facilitar la labor de aquellas personas
que se han interesado en mis ideas, voy a citar a continuación y de una manera aproximada, la esencia de dicho
mensaje:
Solamente, a través de una planificación estratégica de tipo espiritual, mediante la cual logres trascender tu personalidad egoísta, podrás acceder a la Unión Divina. Ergo: El logro de lo que comúnmente en la religión cristiana se llama salvación o vida eterna (la supervivencia después de la muerte, para utilizar un término genérico), en la Espiritualidad Ética se llama Unión Divina y es un bien que se alcanza en virtud principalmente, del uso del conocimiento, la razón, la conciencia, la voluntad y a través de un proceso de mejoramiento continuo de tu desempeño y tu emprendedurismo espirituales. La Espiritualidad Ética se contrapone al gran rebaño de ovejas domesticadas cultural y religiosamente y su mundo de ilusión e ignorancia, condicionado a elementos superficiales (deseos, emociones fuertes, motivos materiales-personales, placeres), que son los que en realidad le dan una razón de ser a sus vidas, lo cual es un lamentable y gravísimo error. Todos los días de tu vida, tienes que hacer higiene espiritual y arrancarte tus deseos insatisfechos, tu necesidad de emociones fuertes y de motivos materiales-personales (los cuales, bajo ninguna circunstancia, deben ser tus principales medios para sentirte entusiasmado, motivado y con ganas de vivir); y al mismo tiempo, declarar y proclamar en el nombre de tu Poder Superior, que eres un hombre o una mujer libre de todos esos elementos superficiales del mundo de ilusión e ignorancia propios del gran rebaño de ovejas domesticadas. Tú no eres una oveja domesticada, eres una persona que ha logrado un alto grado de independencia en relación con los apegos con los bienes exteriores, eres un activista ético-espiritual que por instantes logra experimentar la libertad absoluta, es decir, que logras cumplir con el principio de la incondicionalidad (cuando ningún bien exterior condiciona tu bienestar general y espiritual). Eres un profesional de la Fe Trascendental y un Supervivencialista Espiritual Extremo que labora 16 horas al día como exterminador de todo tipo de apego con los bienes exteriores y como instrumento de Dios para hacer el Bien, y por cada hora de trabajo, recibes una paga que consiste en el reconocimiento de pequeñas cantidades de méritos que son imprescindibles, para aspirar a la Unión Divina. El motivo más grande y cautivante en términos absolutos para el ser humano, es el logro de la Unión Divina, y solamente los profesionales de la Fe Trascendental y supervivencialistas extremos, tendrán la posibilidad de acceder a la misma y a su estadio existencial de plenitud y eludir así, los diferentes estadios existenciales carenciales a los que será sometida la inmensa mayoría de personas, como parte de su proceso de evolución espiritual. De acuerdo con la Espiritualidad Ética, el destino eterno del hombre no está determinado por una sola vida terrenal, pero si durante la misma logras romper con el régimen de enriquecimiento material-personal y expandir tu conciencia y tu entendimiento a partir de la sabiduría ancestral y de la ética universal, entonces lograrás dar un salto cualitativo muy importante en tu proceso de evolución espiritual y podrás eludir los diferentes estadios existenciales carenciales, en los que las almas tendrán que enfrentar una variedad de grados de precariedad existencial. Eres un humilde trabajador cuyo oficio es la artesanía ¡Pero nos referimos a la artesanía de tu desempeño espiritual! Frente a los deseos que provengan tanto de tus éxitos como de tus fracasos o sufrimientos, tienes que trabajar afanosamente como artesano de tu pensamiento, de tu conciencia, de tu voluntad, lo cual, para describirlo muy gráficamente, consiste en trabajar exterminando (16 horas al día los 365 días del año), los apegos con los bienes exteriores o lo que es lo mismo, con los bienes materiales-personales, con los deseos, con las emociones y con los motivos. Solamente de esta forma, lograrás el crecimiento espiritual necesario para ser un profesional de la Fe Trascendental y del Supervivencialismo Espiritual Extremo.
Si eres una persona con cierto grado de expansión de tu conciencia e identificado -o al menos- simpatizante del desenvolvimiento espiritual, una vez que hayas leído las monografías de este blog, ya no podrás alegar ignorancia o desconocimiento en relación con las prioridades que una persona espiritualmente responsable debe escoger en su vida. Lo contrario sería admitir que eres una oveja domesticada y que no tienes la fuerza de voluntad para dejar de serlo. El logro de la Unión Divina o de la perennidad indefinida, no es un desafío para las masas domesticadas en esta vida terrenal, muy pocos pueden entender el auténtico sentido de la sabiduría ancestral, de la ética universal y del sacrificado proceso de depuración espiritual requerido para tal fin. Muy pocos leen mis blogs con detenimiento, pero esas pocas personas, si antes no lo sabían, ahora ya lo saben: se requiere de un trabajo planificado, estratégico y metódico, para salirnos de la etiqueta de ovejas domesticadas y aspirar a la maravillosa Unión Divina. Jamás podría bastar la fe ordinaria, es decir, la fe al servicio de tu personalidad egoísta condicionada por los apegos con los bienes exteriores; es imperativa la Fe Trascendental, aquella fe al servicio de tu inteligencia inegoísta, de tu intuición y de tu voluntad espiritual, es decir, la fe al servicio de tu Yo Superior o Triada.
Tu inteligencia
inegoísta o “Manas”, debe servirte para investigar, comprender y asimilar los
conceptos y conocimientos de la sabiduría antigua (la Pansofía), la intuición o
Buddhi, debe servirte para crear una relación profunda con tu Poder Superior y
para desarrollar la devoción, tu voluntad espiritual debe ser el músculo para
ser útil a los demás por medio del servicio y para imponerte a tus deseos.
miércoles, 8 de mayo de 2013
La Espiritualidad Ética y el código para llevar a la práctica nuestras mejores ideas
Los
supervivencialistas espirituales extremos y profesionales de la Fe
Trascendental (la fe que se encuentra al servicio del Yo Superior o Triada),
necesitamos tener un código que sintetice los lineamientos estratégicos que
debemos seguir rigurosamente para finalmente conquistar la Unión Divina. Un
código que evite que nos desviemos del camino correcto, el único que nos
llevará a un encuentro mucho más cercano con el Poder Superior.
Quiero compartir el siguiente código que dice lo siguiente:
El
cumplimiento de tu función como ser humano y como una persona de Fe
Trascendental, consiste en dar lo mejor
de ti a conciencia y en no ceder absolutamente nada en tu esfuerzo por ser
feliz con base en tus objetivos ascéticos-espirituales; en tu esfuerzo por
alcanzar en primer lugar dichos objetivos y en segundo lugar, tus objetivos
materiales-personales; en tu esfuerzo por sobreponerte a todos los males,
dolores y sufrimientos mediante una estrategia proactiva que te permita
aprovecharte de los mismos para ser cada día más virtuoso; en tu esfuerzo por
exterminar la dependencia con los placeres, las emociones y los motivos (apegos
con los bienes exteriores) durante 16 horas al día los 365 días del año; en tu
esfuerzo por cumplir con todos y cada uno de tus roles de la manera más
perfecta posible y en forma proporcional, de acuerdo con su importancia desde
el punto de vista del logro de la Unión Divina, y de ahí en adelante, encomendarte
a los designios de tu Poder Superior, es decir, poner en práctica el
Desprendimiento Emocional Espiritual, el cual constituye todo un estilo de
vida, sustentado entre otros fundamentos filosóficos clásicos, en el ascetismo,
en el estoicismo, en la apatía, en la ataraxia y en la Ley Eterna descrita por
San Agustín de Hipona en su obra El Libre Albedrío.
El principio del Desprendimiento Emocional Espiritual, constituye la segunda parte del presente código, y significa que luego de cumplir de la manera más perfecta posible como hombre o mujer de Fe Trascendental en el logro de un objetivo, en el cumplimiento de alguno de tus roles, en el proceso de asimilación y aprovechamiento de un sufrimiento, debes vivir soltando las riendas de tu vida y entregándoselas a tu Poder Superior; apartándote del escenario de los acontecimientos; dejando dicho escenario libre y despejado para que la voluntad omnisciente, omnipresente y omnipotente de Dios, pueda manifestarse en forma plena, absoluta, sin ningún tipo de inconveniente debido a las carencias, defectos y limitaciones de tu fe; y aceptando el consecuente y gigantesco desafío con muchísima fe, humildad, valor, coraje y determinación. Además debes sentirte lleno de paz, de serenidad, de confianza, de tranquilidad, independientemente de los resultados inmediatos de tus acciones. Aún más, luego de cumplir exigentemente como persona de Fe Trascendental, tienes que ser indiferente ante los resultados de tu esfuerzo y empeño cuando se trata de un objetivo material o personal (porque en caso contrario, significa que eres un esclavo de tu personalidad egoísta, es decir, una más del gran rebaño de ovejas domesticadas).
Si
no eres capaz de poner en práctica el Desprendimiento Emocional Espiritual en
medio de una situación de sufrimiento relativamente intensa, caracterizada por
la incertidumbre ante la posibilidad de perder un bien exterior (material o
personal) o bien, caracterizada por la consumación de la pérdida de dicho bien,
entonces no estás dando la evidencia de ser un profesional de la Fe
Trascendental y de que posees los recursos espirituales necesarios para generar
méritos a partir de una determinada situación de sufrimiento. En consecuencia,
la voluntad de tu Poder Superior no se manifestará de la forma más conveniente
para ti. Eres tú quien tiene que aprovecharse del sufrimiento, y no lo
contrario.
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domingo, 14 de abril de 2013
El Espiritualismo Ético y las verdaderas causas del bienestar humano
Dentro
del gran rebaño de ovejas domesticadas y su mundo de ilusión e ignorancia, lleno
de elementos superficiales, podemos encontrar dos grupos básicos de individuos:
los que han conseguido el éxito de tipo económico y llevan una vida
superficial, agitada y dominada por la superación material-personal, con lujos,
ostentaciones y placeres caros; y en el otro lado, los que no han conseguido el
éxito económico y llevan una vida rutinaria, ordinaria, austera, modesta y en
la gran mayoría de los casos, también superficial.
Los
que se encuentran en el primer grupo, viven llenos de deseos que van
satisfaciendo poco a poco, de emociones fuertes y de motivos materiales
cautivantes. Son dependientes en extremo de dichos elementos superficiales para
sentirse felices y para que sus vidas tengan sentido. Los que se encuentran en
el segundo grupo, viven con muchos deseos insatisfechos, y les gustaría que sus
vidas fuesen más dinámicas a partir de las emociones fuertes y de los motivos
cautivantes.
Una
vida superficial, agitada y dominada por la superación material-personal, se
convierte en causa de sufrimiento porque la persona se vuelve insaciable y
quiere cada vez más riqueza, comodidad y placeres, lo cual le roba la paz, la
tranquilidad y le impide encontrar valor en las cosas sencillas. Además, por el ritmo de vida tan agitada, debe
sacrificar cosas tan valiosas como tiempo de calidad con su familia.
Una
vida rutinaria, ordinaria, austera y modesta, se convierte en causa de
sufrimiento porque la persona puede experimentar mucha frustración y apatía.
A
fin de cuentas, todos los miembros del gran rebaño de ovejas domesticadas (la
inmensa mayoría de la humanidad), tanto los exitosos económicamente como los no
exitosos, sufren debido al enorme apego que van desarrollando a lo largo de sus
vidas con los bienes exteriores, es decir, los bienes materiales-personales. Aquí
podemos encontrar la principal causa
de dolor y sufrimiento de todos ellos.
El
anterior y breve análisis, es el producto de la simple aplicación de los
principios básicos de la Sabiduría Antigua.
Ahora,
para hacer el correspondiente contraste, quiero hablar de las causas del bienestar espiritual para
los profesionales de la Fe Trascendental y del Supervivencialismo Espiritual
Extremo, o lo que es lo mismo, para los profesionales del Espiritualismo Ético.
Regresando
nada más por un momento con el gran rebaño de ovejas domesticadas, es un hecho incuestionable que todas ellas
requieren de motivos exteriores (inclusive la fe primitiva o el primitivismo espiritual,
es un motivo exterior y superficial) para guiar sus vidas, para trazar sus
planes y objetivos, y para visualizar el horizonte. En ese sentido, los
profesionales de la Fe Trascendental (recordemos, aquella fe al servicio del Yo
Superior o Tríada: inteligencia inegoísta, intuición y voluntad espiritual;
mientras que la fe primitiva se encuentra al servicio del cuaternario:
instintos, emociones, deseos, inteligencia egoísta y calculadora), también
necesitamos de los motivos para trazar un horizonte claro, nítido y virtuoso.
Más correctamente, de un solo motivo que ilumina el camino hacia el objetivo madre,
motivo de motivos, motivo primordial y superior, motivo que motiva el
desarrollo de la vida interior, un motivo que no altera el aspecto exterior de
nuestras vidas porque ellas continúan con su aparente cotidianidad.
Las
ovejas domesticadas del gran rebaño que han alcanzado el éxito económico son
impulsadas por motivos sumamente ambiciosos y reciben elogios y el
reconocimiento social y mediático. Su capacidad para ser exitosos es apreciada
como una enorme cualidad que los diferencia del resto. Pero por más ambiciosos
que sean dichos motivos, siguen siendo los motivos típicos del gran rebaño de
los primitivos espirituales (lujo, comodidad, placeres, estatus,
reconocimiento).
El
gran motivo de los espiritualistas éticos o profesionales de la Fe Trascendental,
es un motivo mucho más ambicioso por ejemplo, que ser el primer terrícola en
pisar suelo marciano, que ser el físico teórico que logre unificar las teorías
de la relatividad general y la de la mecánica cuántica, que ser la persona más
rica del mundo según la revista Fortune para lo cual se requieren de unos 80
mil millones de dólares, que ser el ganador de un premio nobel de física, de
economía o de medicina, que ser el mejor jugador de fútbol de toda la historia.
Claro, dicho motivo es muy diferente a los motivos típicos del mundo de ilusión
e ignorancia del gran rebaño de ovejas domesticadas, asociados a la posesión de
bienes materiales-personales. El motivo más grandioso, elocuente, virtuoso,
ambicioso y cautivante en términos absolutos para el ser humano, es la
obtención de la Unión Divina y su respectivo estadio existencial de plenitud.
Pero solamente los profesionales de la Fe Trascendental y del
Supervivencialismo Espiritual Extremo, podrán alcanzar la Unión Divina y así
concretizar tan maravilloso motivo. Dichos profesionales deben trabajar 16
horas al día los 365 días del año, como exterminadores de deseos, de emociones
fuertes y de motivos materiales-personales, o lo que es similar, como
exterminadores de apegos con los bienes exteriores. Por cada hora de trabajo reciben un pago en
especie que consiste en méritos necesarios para concretizar el ascenso a tan
maravilloso estadio existencial.
El
deseo más grande y maravilloso de todos, es no desear nada del mundo de ilusión
e ignorancia lleno de elementos superficiales. La emoción más fuerte de todas,
es cuando alcanzamos un gran bienestar espiritual sin necesidad de emociones.
Uno de los motivos más cautivantes de todos, es romper la dependencia con los
motivos materiales-personales. Con esta heráldica, el profesional de la Fe
Trascendental será capaz de alcanzar la Unión Divina, el supremo objetivo del
desenvolvimiento espiritual, y logrará eludir el estadio existencial carencial.
jueves, 28 de marzo de 2013
El Espiritualismo Ético y el Supervivencialismo Extremo
Soy un supervivencialista extremo pero de tipo espiritual, por eso lucho día tras día contra los deseos, las emociones, los motivos y contra todo tipo de apego con los bienes exteriores (dichos apegos son: con el yo inferior de mis seres amados y congéneres en general, con los placeres no virtuosos, con los bienes materiales y personales en general, con los problemas y las preocupaciones, y finalmente, con la vanidad). Cuanto más desarrollada sea mi Vida Interior, cuanto más libre me encuentre yo de condicionamientos, más y mejor preparado estaré para encarar mi destino escatológico, o lo que me ocurra después de morir.
Yo
jamás confiaría mi destino escatológico a lo que prescriben las religiones
monoteístas a través de sus dogmas. Durante muchos años he estudiado la
Sabiduría Antigua (filosofía griega, esoterismo clásico, ética universal) y la
Filosofía de la Espiritualidad del alma, que son manantiales de conocimiento
libres de dogmas, y a la vez, tan sustanciales e imprescindibles, que le han
dado a las religiones el sustrato ético y conceptual para sus libros sagrados.
Gracias
al estudio de la sabiduría, de la ética
universal y de la filosofía, logré convertirme inicialmente en un hombre de fe
independiente. Y luego de madurar por muchos años, en un hombre de fe
trascendental (es decir, la fe que está al servicio de mi voluntad espiritual,
y no al servicio de mi personalidad egoísta calculadora). Ahora el paso
siguiente que estoy dando, es transformarme en un supervivencialista extremo
espiritual. Y cuando digo extremo, me
refiero a que luego de cumplir de la mejor manera posible con mi
superación ascética-espiritual y con mi superación material-personal (en mi
esfuerzo por alcanzar todos mis objetivos y siguiendo estrictamente dicho
orden), debo practicar el arte de despreciar y de ser indiferente ante los motivos, deseos y emociones de mi
personalidad, y ante los bienes exteriores que usualmente llenan y le dan
sentido a las vidas de las personas comunes.
Los
preppers o supervivencialistas extremos que se preparan para enfrentar
exitosamente un evento catastrófico de alcance mundial, y de origen político,
ideológico, económico, biológico, ambiental o natural, se toman muy en serio el
tema de la supervivencia. Por ejemplo, almacenan alimentos y semillas,
adquieren vestimenta, contenedores apropiados y artefactos que purifican agua,
establecen planes estratégicos, tienen varias armas de fuego y se adiestran en
su uso, aprenden defensa personal, se mantienen en una condición física
aceptable, etc. En resumen, invierten tiempo, dinero y esfuerzo con el fin de
estar preparados en caso de que suceda un evento catastrófico mayor que podría concretizarse
en los próximos 10 o 20 años quizás. Yo particularmente, le apuesto a un
desastre ambiental provocado por el calentamiento global y el cambio climático,
pero a un plazo mucho más largo, por lo menos hasta dentro de 50 años. Los
preppers vislumbran diferentes tipos de amenazas a un plazo mucho más corto de
tiempo, pero perfectamente podrían equivocarse. En cambio, la muerte es un
hecho absolutamente cierto e inevitable. Por más pequeños que se fabriquen los
chips, por más que avance la nanotecnología, por más que se industrialice la
órbita terrestre, la muerte seguirá
siendo una condición humana insalvable e imprevisible en cuanto al momento
exacto de ocurrencia.
¿Cuándo
podría morir? ¡Hoy! ¿Cuándo debería prepararme para mi destino escatológico?
¡Hoy! ¿Y cómo y por qué debo prepararme? Primero responderé al ¿Cómo?: Siendo
el hombre más ambicioso de la historia de toda la humanidad, al aspirar a
despreciar los deseos, las emociones, los motivos, los apegos con los bienes
exteriores, desarrollando un blindaje espiritual contra todos esos elementos
del mundo de ilusión e ignorancia, que es el mundo conocido por el gran rebaño
de ovejas domesticadas (todos los millonarios y millonarias que salen en las
listas de Fortune y que son extremadamente exitosos y ambiciosos, no son más que
ovejas domesticas del rebaño). Semejante ambición es la que me brinda la
calidad de supervivencialista espiritual extremo, porque debo arrancarme todos
esos condicionamientos, todas esas cadenas y vivir feliz sin todos esos
elementos que son los que le dan sentido y razón de ser a las vidas de las
ovejas domesticadas espiritualmente. ¿Cuál es la felicidad que no está condicionada
por los elementos del mundo de ilusión e ignorancia? ¡La felicidad espiritual!
Que es aquella que experimento al ser consciente de que me he liberado de los
deseos, las emociones y de los motivos y que por lo tanto ya no soy un
cavernícola espiritual y en consecuencia, podré acceder a la Unión Divina
(porque soy un profesional del Espiritualismo Ético o de la Auto Trascendencia).
Ahora
sigo con la respuesta al ¿Por qué debo prepararme? Porque podemos morir en
cualquier momento y de 900 manera diferentes, y si al momento de morir, somos
unos mediocres primitivos espirituales que sufrimos a causa de los deseos
insatisfechos, de la ausencia de emociones fuertes, de la escasez de motivos de
tipo material, entonces, con base en la doctrina esotérica o sabiduría antigua,
con base en la ética universal atemporal, con base en la pansofía, con base en
el principio del Perfecto Orden Divino de San Agustín de Hipona, con base en la
planificación estratégica espiritual y el trabajo planificado y dedicado como
medio para alcanzar objetivos, con base en el criterio de los méritos
individuales, etc., no podremos trascender hacia la Unión Divina y su estadio
existencial de plenitud, sino que contrario a nuestros deseos, iremos a un
estadio existencial carencial, donde cada alma enfrentará diferentes grados de
precariedad.
En
síntesis, los supervivencialistas espirituales extremos nos caracterizamos por
NO SER primitivos espirituales. Por no ser hombres y mujeres tan
mediocres, tan mezquinos, tan ordinarios, tan ciegos, que no son capaces de
reconocer los elementos del mundo de ilusión e ignorancia. Por no ser
tan cándidos en relación con el destino escatológico de cada quien.
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