ORACIONES DEL CRISTIANISMO MÍSTICO

martes, 24 de septiembre de 2013

La Espiritualidad Ética y mis revelaciones como artesano del Yo Superior

En una sesión ordinaria de los Artesanos de su Yo Espiritual, tuve el honor de leer a mis compañeros de congregación, la siguiente monografía que preparé con la intención de estimular el crecimiento espiritual del compañero Roberto, quien en la sesión anterior, nos brindó un elocuente testimonio acerca de su inicio en la Fe Trascendental. La siguiente, es mi breve exposición:
La parte egoísta y calculadora de mi mente está tan acostumbrada a depender de los apegos, que a veces se aprovecha de mis debilidades para rechazar el gran avance que he dado en mi lucha por cumplir con la Misión de la Fe Trascendental (trabajar como Instrumento de Dios y como Exterminador de deseos 16 horas al día 365 días al año)  y provocarme un sentimiento de vacío debido a que casi no tengo apegos importantes. Es decir, en ese momento de debilidad, dejo de ser un artesano de su Yo Superior, sufro un retroceso en mi evolución espiritual y me convierto nuevamente (pero en forma transitoria por fortuna), en un miembro más del gran rebaño de ovejas domesticadas y su mundo de ilusión e ignorancia, que sufren o justifican sus vidas por medio de los deseos. La primera medida de urgencia para retornar a mi posición de artesano, es hacer conciencia de que Dios mide mi desempeño en el cumplimiento de la misión segundo tras segundo, y que durante el tiempo que experimento ese vacío, esa ansiedad o frustración por los deseos, por la necesidad de emociones fuertes y de motivos materiales-personales cautivantes, estoy perdiéndome la oportunidad de experimentar la autorrealización como ser espiritual, y además estoy decepcionando a mi Poder Superior y dejando de ganar pequeñas cantidades de méritos que son los que me permitirán aspirar a la Unión Divina. Y por supuesto que la ley de causa-efecto es totalmente válida para efectos de dar el salto cualitativo en lo que concierne a la evolución espiritual, es decir, que a mayor cantidad de méritos y de autorrealización en lo que concierne a matar el yo inferior, egoísta, calculador y vanidoso, mayores posibilidades de acceder al Estadio Existencial de Plenitud.
La segunda medida de urgencia, consiste en reflexionar sobre el carácter tan extremadamente efímero, iluso y superficial de la existencia de la humanidad, en su calidad de gran rebaño de ovejas domesticadas cultural, ideológica y religiosamente (con las pocas excepciones que toda regla tiene por supuesto). Se trata de una existencia mezquina y mediocre, condicionada a los apegos con los bienes exteriores -que dada su brevedad en términos de eternidad- no son más que puros espejismos, es decir, objetos con una apariencia seductora y engañosa para los sentidos.  
Para complementar las dos anteriores medidas, y para efectos de ser un Exterminador de deseos eficiente, es necesario tomar en cuenta los siguientes dos fundamentos de carácter escatológico y ascético:
El primero de estos fundamentos es el Principio de la Proporcionalidad Cuali-Cuantitativa Universo-electrón que existe entre Dios y el universo respectivamente. El  universo incluye lógicamente el planeta Tierra. Este principio implica que el universo es virtualmente inexistente o prácticamente la nada, y por lo tanto, está totalmente sometido a su poder, a su decisión y a su voluntad. Este principio es una verdad total y absoluta. Como consecuencia de este principio, la vida de todo ser humano y todos los bienes exteriores que generan apegos (el deseo de tener A, B, C, D, etc.) son también virtualmente inexistentes o prácticamente la nada. Todos los bienes materiales/personales que tienes, son puros espejismos y en consecuencia, no te pertenecen, no son tuyos, la verdad es que ellos pertenecen a la brevedad, a lo efímero, como tu vida misma.
Para tener una leve idea de lo que es la brevedad de nosotros mismos y de las cosas por las que sentimos tanto entusiasmo, pensemos en lo siguiente: el universo se creó hace 14 mil millones de años y tiene una extensión de 10 mil millones de años luz (es decir, habría que viajar a 300 mil kilómetros por segundo durante 10 mil millones de años para recorrerlo en su totalidad); y la Tierra tiene 4500 millones de años de edad. En contraste, una vida promedio de un hombre en muchos países ronda los 75-78 años. Entonces,  ¿Qué resulta de comparar 14 mil millones de años con los 78 años que puede vivir un ser humano? ¿Qué resulta de comparar los 10 mil millones de años luz de extensión que tiene el universo con los 13 mil kilómetros de diámetro que tiene la Tierra? Lo que resulta, es que el ser humano y el mundo, en términos de espacialidad y temporalidad, son virtualmente inexistentes o prácticamente la nada. Ahora bien,  ¿Entonces qué serían los 14 mil millones de años de edad del universo comparados con la eternidad? Bueno, lo mismo que una vida promedio de 75 años comparada con la edad del universo: prácticamente la Nada. Y aún mucho más radical: ¿Qué es una vida de 75 u 80 años versus la eternidad? … Ergo: ¡Qué ridículo tener apegos! ¡Qué absurdos son los deseos! Qué importante empezar a morir en vida en lo relativo a nuestro yo inferior, el yo egoísta, el yo de deseos, el yo calculador, porque entonces estamos adelantando nuestro nacimiento en el mundo espiritual, en el mundo de la Unión Divina.
El segundo de estos fundamentos es el ascético, que tiene que ver con la forma proactiva (y no reactiva) con la que deberíamos hacerle frente a los males, dolores y sufrimientos de tipo emocional y sentimental. Los profesionales de la Fe Trascendental contamos con dos barreras protectoras contra el sufrimiento en general. La primera barrera, es el principio fundamental de la sabiduría antigua sobre la relación entre deseos, apegos y sufrimientos. Aplicando dicha barrera, debemos ser capaces de eliminar o al menos de minimizar muchas situaciones de sufrimiento. Sin embargo, sería absurdo  pretender que con dicho principio podemos hacernos  inmunes a todos los tipos de males, dolores y sufrimientos de tipo emocional y sentimental. Cuando nuestro primer escudo protector es vulnerado, debemos activar el segundo escudo –que es un instrumento esencialmente ascético- y consiste en el agradecimiento de Fe Trascendental. Literalmente, le brindamos un agradecimiento formal a nuestro Poder Superior por esa situación de sufrimiento que nos ha correspondido asimilar, ya que tiene un determinado grado de dolor o de perjuicio que pudo haber sido exponencialmente mayor (para cualquier evento doloroso o perjudicial, siempre podremos encontrar en el universo de sufrimientos, otro evento 5, 10, 20 o 50 veces más doloroso o perjudicial). Además, dicha situación de sufrimiento pone a prueba nuestro grado de desarrollo ascético-espiritual y más específicamente, la capacidad de cumplir con las virtudes cardinales de la templanza, la fortaleza, la prudencia y la tolerancia, de tal manera que podemos comprobar en el campo de batalla, el progreso real como artesanos del Yo Superior. Por supuesto que tiene que haber progreso, y eso lo podemos medir únicamente con pruebas reales y exigentes. Al dirigir el agradecimiento de Fe Trascendental a nuestro Poder Superior, estaremos generando un mérito de alto nivel de calidad con el que -antes de la situación de sufrimiento- no contábamos, de tal manera que lograremos incrementar nuestro acervo espiritual en forma significativa. Y como consecuencia de todo este proceso, estaremos siendo capaces de asimilar y aprovechar  un determinado evento doloroso o perjudicial, con lo cual le estamos dando al sufrimiento una verdadera y sustancial razón de ser. 

viernes, 2 de agosto de 2013

La Espiritualidad Ética y las historias de algunos artesanos de su Yo Superior

En diferentes países alrededor del mundo, existen congregaciones de hombres y mujeres en las que comparten sus experiencias como obreros de la construcción espiritual, trabajo que cumplen 16 horas al día los 365 días al año y que consiste básicamente, en ser Instrumento de Dios para hacer el Bien, y en el exterminio sistemático de los deseos y de la gran necesidad de emociones fuertes y de motivos materiales-personales cautivantes (que se derivan de los apegos que tiene la personalidad egoísta del hombre con los bienes exteriores), de tal manera que el deseo en general,  bajo ninguna circunstancia represente el principal elemento para que la vida de una persona tenga sentido, una clara razón de ser y se encuentre alimentada por el entusiasmo. El nombre oficial de estos grupos es el de “Congregaciones de los artesanos de su Yo Superior”, y en consonancia con todo lo que hemos visto en las monografías de este sitio, se trata de profesionales de la Fe Trascendental y supervivencialistas espirituales extremos, que procuran enriquecerse y mejorar su desempeño a partir de los testimonios de compañeros y compañeras que comparten sus vivencias, sus logros y sus fracasos en su lucha por alcanzar el ideal de la libertad absoluta, en relación con los elementos superficiales que animan el mundo de ilusión e ignorancia del gran rebaño de ovejas domesticadas. Yo asisto a la congregación de mi país, localizada en la ciudad de San José, Costa Rica. En la última reunión, escuché los testimonios de los dos compañeros más nuevos que han ingresado al grupo, y que recién están empezando su batalla contra los apegos de sus propias personalidades egoístas, desde dos realidades muy distintas. Uno es un empresario con un alto grado de bienestar económico, y el otro, un asalariado con muchas limitaciones materiales y personales.
Con toda seguridad, es más fácil para una persona acostumbrada a las penalidades económicas, verse a sí misma como una oveja más del gran rebaño y rebelarse ante esa condición humana tan mediocre y precaria (la de oveja domesticada), que para una persona acostumbrada a vivir entre lujos, derroche y reconocimiento social. Por eso me ha resultado muy interesante observar de cerca a Roberto, el empresario exitoso que se encontró por casualidad con la obra clásica de la sabiduría antigua “A los pies del maestro”, y después de leerla con mucha atención y de investigar en internet sobre la misma para entenderla mejor, tuvo la fortuna de experimentar una apertura mental y una gran necesidad de conocimiento, que ahora dos años después, lo motiva a liberarse de todas las ataduras que hasta hace poco le daban un poderoso sentido de dirección a su vida. Una vez dentro de la congregación, luego de nueve meses de profundizar intensamente en los fundamentos de la ética universal, la sabiduría antigua, el esoterismo, la espiritualidad y de escuchar testimonios de muchos compañeros y compañeras, Roberto tiene muy claro el concepto de lo que significa ser un artesano de su Yo Superior, y que el trabajo más importante en su vida, el que más le apasiona, el que le permite experimentar una total autorrealización como ser humano y como ser espiritual, es el trabajo de Instrumento de Dios para hacer el Bien y el de Exterminador de deseos.
Nuestro novel miembro cuenta ahora -al igual que el resto de miembros de la congregación- con un novedoso y poderoso sentido de dirección para su vida, que consiste en el ideal de no ser “un hombre de deseos”, es decir, el gran ideal de llegar a tener una vida con una ausencia total de deseos, donde el nivel de  desarrollo de la Voluntad Espiritual es tal, que ya no es necesario ser un exterminador porque simplemente, los deseos ya no tienen cabida en la mente inegoísta del artesano de su Yo Superior. Esta condición ideal, potenciaría  aún mucho más al artesano para cumplir cabalmente con el otro 50 % de la misión encargada por Dios: Hacer el Bien, ser un productor de Bien.
En su testimonio, Roberto nos contó sobre su enorme alegría al experimentar el discernimiento (el primero de los requisitos para hollar el sendero según la gran obra esotérica nombrada anteriormente), mediante el cual, ahora es capaz de distinguir entre el mundo de ilusión e ignorancia del gran rebaño de ovejas domesticadas (lleno de elementos superficiales que son efímeros y sumamente transitorios y cuya expresión son los deseos en general), y el mundo real del maravilloso bien eterno que es la Unión Divina. Cautivado por las bondades del discernimiento, Roberto nos ha expresado con mucho entusiasmo y convicción,  que está trabajando planificada y sistemáticamente  para alcanzar una forma de vida menos opulenta, sin tantos lujos, mucho más consecuente con el ideal del artesano de su Yo Superior. Nosotros le recordamos que sus acciones deben ser  totalmente desinteresadas, apartadas de la vanidad y del egoísmo, y que los únicos deseos válidos para los artesanos, son aquellos relacionados con el logro de la Unión Divina y con el amor al Bien, ambos, objetivos primordiales de la planificación estratégica de los profesionales de la Fe Trascendental o lo que es lo mismo, de los artesanos de su Yo Superior.
La idea de ser un hombre sin deseos (el segundo requisito para hollar el sendero que menciona Alcione en su obra), es un desafío -que de acuerdo al testimonio de Roberto- lo lleva al límite de su capacidad de discernimiento y de voluntad, y que tal exigencia le llena muchísimo más que las exigencias de su vida profesional.
La alegría que me provoca escucharlo, dándonos su apreciable testimonio, me motiva  a hacer conciencia una vez más acerca de una de las verdades imponderables de la ciencia de la espiritualidad ética: Solamente los que logran trascender su personalidad egoísta a través del trabajo de Exterminadores de todo tipo de deseo (16 horas al día 365 días al año), podrán ser capaces de contribuir con la misión que Dios nos tiene asignada en este mundo: El amor al Bien, ser instrumentos suyos para hacer el Bien. Al alcanzar esa dimensión de instrumentos por donde fluye el amor del Poder Superior, estaremos alcanzando el suficiente grado de desenvolvimiento espiritual para acceder a la Unión Divina. Detrás de esta complejísima tarea, andamos los artesanos del Yo Superior.


domingo, 16 de junio de 2013

La Espiritualidad Ética y el gran rebaño de ovejas domesticas

¿Cuál es uno de los principales objetivos de todas las monografías de este blog? Crear un gran impacto y despertar el asombro, en aquellas personas que tengan las suficientes sensibilidad y capacidad para asimilar y aprovechar el mensaje central de que lo que es la Espiritualidad Ética. Para facilitar la labor de aquellas personas que se han interesado en mis ideas, voy a citar a continuación y  de una manera aproximada, la esencia de dicho mensaje:

Solamente, a través de una planificación estratégica de tipo espiritual, mediante la cual logres trascender tu personalidad egoísta, podrás acceder a la Unión Divina. Ergo: El logro de lo que comúnmente en la religión cristiana se llama salvación o vida eterna (la supervivencia después de la muerte, para utilizar un término genérico), en la Espiritualidad Ética se llama Unión Divina y es un bien que se alcanza en virtud principalmente, del uso del conocimiento, la razón, la conciencia,  la voluntad y a través de un proceso de mejoramiento continuo de tu desempeño y tu emprendedurismo espirituales. La Espiritualidad Ética se contrapone al gran rebaño de ovejas domesticadas cultural y religiosamente y su mundo de ilusión e ignorancia, condicionado a elementos superficiales (deseos, emociones fuertes, motivos materiales-personales, placeres), que son los que en realidad le dan una razón de ser a sus vidas, lo cual es un lamentable y gravísimo error. Todos los días de tu vida, tienes que hacer higiene espiritual y arrancarte tus deseos insatisfechos, tu necesidad de emociones fuertes y de motivos materiales-personales (los cuales, bajo ninguna circunstancia, deben ser tus principales medios para sentirte entusiasmado, motivado y con ganas de vivir); y al mismo tiempo, declarar y proclamar en el nombre de tu Poder Superior, que eres un hombre o una  mujer libre de todos esos elementos superficiales del mundo de ilusión e ignorancia propios del gran rebaño de ovejas domesticadas.  Tú no eres una oveja domesticada, eres una persona que ha logrado un alto grado de independencia en relación con los apegos con los bienes exteriores, eres un activista ético-espiritual que por instantes logra experimentar la libertad absoluta, es decir, que logras cumplir con el principio de la incondicionalidad (cuando ningún bien exterior condiciona tu bienestar general y espiritual). Eres un profesional de la Fe Trascendental y un Supervivencialista Espiritual Extremo que labora 16 horas al día como exterminador de todo tipo de apego con los bienes exteriores y como instrumento de Dios para hacer el Bien, y por cada hora de trabajo, recibes una paga que consiste en el reconocimiento de pequeñas cantidades de méritos que son imprescindibles, para aspirar a la Unión Divina. El motivo más grande y cautivante en términos absolutos para el ser humano, es el logro de la Unión Divina, y solamente los profesionales de la Fe Trascendental y supervivencialistas extremos, tendrán la posibilidad de acceder a la misma y a su estadio existencial de plenitud y eludir así, los diferentes estadios existenciales carenciales  a los que será sometida la inmensa mayoría de personas, como parte de su proceso de evolución espiritual. De acuerdo con la Espiritualidad Ética, el destino eterno del hombre no está determinado por una sola vida terrenal, pero si durante la misma logras romper con el régimen de enriquecimiento material-personal y expandir tu conciencia y tu entendimiento a partir de la sabiduría ancestral y de la ética universal, entonces lograrás dar un salto cualitativo muy importante en tu proceso de evolución espiritual y podrás eludir los diferentes estadios existenciales carenciales, en los que las almas tendrán que enfrentar una variedad de grados de precariedad existencial. Eres un humilde trabajador cuyo oficio es la artesanía  ¡Pero nos referimos a la artesanía de tu desempeño espiritual! Frente a los deseos que provengan tanto de tus éxitos como de tus fracasos o sufrimientos, tienes que trabajar afanosamente como artesano de tu pensamiento, de tu conciencia, de tu voluntad, lo cual, para describirlo muy gráficamente, consiste en trabajar exterminando (16 horas al día los 365 días del año), los apegos con los bienes exteriores o lo que es lo mismo, con los bienes materiales-personales, con los deseos, con las emociones y con los motivos. Solamente de esta forma, lograrás el crecimiento espiritual necesario para ser un profesional de la Fe Trascendental y del Supervivencialismo Espiritual Extremo.

Si eres una persona con cierto grado de expansión de tu conciencia e identificado -o al menos- simpatizante del desenvolvimiento espiritual, una vez que hayas leído las monografías de este blog, ya no podrás alegar ignorancia o desconocimiento en relación con las prioridades que una persona espiritualmente responsable debe escoger en su vida. Lo contrario sería admitir que eres una oveja domesticada y que no tienes la fuerza de voluntad para dejar de serlo. El logro de la Unión Divina o de la perennidad indefinida, no es un desafío para las masas domesticadas en esta vida terrenal, muy pocos pueden entender el auténtico sentido de la sabiduría ancestral, de la ética universal y del sacrificado proceso de depuración espiritual requerido para tal fin. Muy pocos leen mis blogs con detenimiento, pero esas pocas personas, si antes no lo sabían, ahora ya lo saben: se requiere de un trabajo planificado, estratégico y metódico, para salirnos de la etiqueta de ovejas domesticadas y aspirar a la maravillosa Unión Divina. Jamás podría bastar la fe ordinaria, es decir, la fe al servicio de tu personalidad egoísta condicionada por los apegos con los bienes exteriores; es imperativa la Fe Trascendental, aquella fe al servicio de tu inteligencia inegoísta, de tu intuición y de tu voluntad espiritual, es decir, la fe al servicio de tu Yo Superior o Triada.

Tu inteligencia inegoísta o “Manas”, debe servirte para investigar, comprender y asimilar los conceptos y conocimientos de la sabiduría antigua (la Pansofía), la intuición o Buddhi, debe servirte para crear una relación profunda con tu Poder Superior y para desarrollar la devoción, tu voluntad espiritual debe ser el músculo para ser útil a los demás por medio del servicio y para imponerte a tus deseos.

miércoles, 8 de mayo de 2013

La Espiritualidad Ética y el código para llevar a la práctica nuestras mejores ideas


Los supervivencialistas espirituales extremos y profesionales de la Fe Trascendental (la fe que se encuentra al servicio del Yo Superior o Triada), necesitamos tener un código que sintetice los lineamientos estratégicos que debemos seguir rigurosamente para finalmente conquistar la Unión Divina. Un código que evite que nos desviemos del camino correcto, el único que nos llevará a un encuentro mucho más cercano con el Poder Superior.

Quiero compartir el siguiente código que dice lo siguiente:


El cumplimiento de tu función como ser humano y como una persona de Fe Trascendental,  consiste en dar lo mejor de ti a conciencia y en no ceder absolutamente nada en tu esfuerzo por ser feliz con base en tus objetivos ascéticos-espirituales; en tu esfuerzo por alcanzar en primer lugar dichos objetivos y en segundo lugar, tus objetivos materiales-personales; en tu esfuerzo por sobreponerte a todos los males, dolores y sufrimientos mediante una estrategia proactiva que te permita aprovecharte de los mismos para ser cada día más virtuoso; en tu esfuerzo por exterminar la dependencia con los placeres, las emociones y los motivos (apegos con los bienes exteriores) durante 16 horas al día los 365 días del año; en tu esfuerzo por cumplir con todos y cada uno de tus roles de la manera más perfecta posible y en forma proporcional, de acuerdo con su importancia desde el punto de vista del logro de la Unión Divina, y de ahí en adelante, encomendarte a los designios de tu Poder Superior, es decir, poner en práctica el Desprendimiento Emocional Espiritual, el cual constituye todo un estilo de vida, sustentado entre otros fundamentos filosóficos clásicos, en el ascetismo, en el estoicismo, en la apatía, en la ataraxia y en la Ley Eterna descrita por San Agustín de Hipona en su obra El Libre Albedrío.

El principio del Desprendimiento Emocional Espiritual, constituye la segunda parte del presente código, y significa que luego de cumplir de la manera más perfecta posible como hombre o mujer de Fe Trascendental en el logro de un objetivo, en el cumplimiento de alguno de tus roles, en el proceso de asimilación y aprovechamiento de un sufrimiento, debes vivir soltando las riendas de tu vida y entregándoselas a tu Poder Superior; apartándote del escenario de los acontecimientos; dejando dicho escenario libre y despejado para que la voluntad omnisciente, omnipresente y omnipotente de Dios, pueda manifestarse en forma plena, absoluta, sin ningún tipo de inconveniente debido a las carencias, defectos y limitaciones de tu fe; y aceptando el consecuente y gigantesco desafío con muchísima fe, humildad, valor, coraje y determinación. Además debes sentirte lleno de paz, de serenidad, de confianza, de tranquilidad, independientemente de los resultados inmediatos de tus acciones. Aún más, luego de cumplir exigentemente como persona de Fe Trascendental, tienes que ser indiferente ante los resultados de tu esfuerzo y empeño cuando se trata de un objetivo material o personal (porque en caso contrario, significa que eres un esclavo de tu personalidad egoísta, es decir, una más del gran rebaño de ovejas domesticadas).

Si no eres capaz de poner en práctica el Desprendimiento Emocional Espiritual en medio de una situación de sufrimiento relativamente intensa, caracterizada por la incertidumbre ante la posibilidad de perder un bien exterior (material o personal) o bien, caracterizada por la consumación de la pérdida de dicho bien, entonces no estás dando la evidencia de ser un profesional de la Fe Trascendental y de que posees los recursos espirituales necesarios para generar méritos a partir de una determinada situación de sufrimiento. En consecuencia, la voluntad de tu Poder Superior no se manifestará de la forma más conveniente para ti. Eres tú quien tiene que aprovecharse del sufrimiento, y no lo contrario.

domingo, 14 de abril de 2013

El Espiritualismo Ético y las verdaderas causas del bienestar humano



Dentro del gran rebaño de ovejas domesticadas y su mundo de ilusión e ignorancia, lleno de elementos superficiales, podemos encontrar dos grupos básicos de individuos: los que han conseguido el éxito de tipo económico y llevan una vida superficial, agitada y dominada por la superación material-personal, con lujos, ostentaciones y placeres caros; y en el otro lado, los que no han conseguido el éxito económico y llevan una vida rutinaria, ordinaria, austera, modesta y en la gran mayoría de los casos, también superficial.
Los que se encuentran en el primer grupo, viven llenos de deseos que van satisfaciendo poco a poco, de emociones fuertes y de motivos materiales cautivantes. Son dependientes en extremo de dichos elementos superficiales para sentirse felices y para que sus vidas tengan sentido. Los que se encuentran en el segundo grupo, viven con muchos deseos insatisfechos, y les gustaría que sus vidas fuesen más dinámicas a partir de las emociones fuertes y de los motivos cautivantes.
Una vida superficial, agitada y dominada por la superación material-personal, se convierte en causa de sufrimiento porque la persona se vuelve insaciable y quiere cada vez más riqueza, comodidad y placeres, lo cual le roba la paz, la tranquilidad y le impide encontrar valor en las cosas sencillas. Además,  por el ritmo de vida tan agitada, debe sacrificar cosas tan valiosas como tiempo de calidad con su familia.
Una vida rutinaria, ordinaria, austera y modesta, se convierte en causa de sufrimiento porque la persona puede experimentar mucha frustración y apatía.
A fin de cuentas, todos los miembros del gran rebaño de ovejas domesticadas (la inmensa mayoría de la humanidad), tanto los exitosos económicamente como los no exitosos, sufren debido al enorme apego que van desarrollando a lo largo de sus vidas con los bienes exteriores, es decir, los bienes materiales-personales. Aquí podemos encontrar la principal causa de dolor y sufrimiento de todos ellos.
El anterior y breve análisis, es el producto de la simple aplicación de los principios básicos de la Sabiduría Antigua.
Ahora, para hacer el correspondiente contraste, quiero hablar de las causas del bienestar espiritual para los profesionales de la Fe Trascendental y del Supervivencialismo Espiritual Extremo, o lo que es lo mismo, para los profesionales del Espiritualismo Ético.
Regresando nada más por un momento con el gran rebaño de ovejas domesticadas, es un  hecho incuestionable que todas ellas requieren de motivos exteriores (inclusive la fe primitiva o el primitivismo espiritual, es un motivo exterior y superficial) para guiar sus vidas, para trazar sus planes y objetivos, y para visualizar el horizonte. En ese sentido, los profesionales de la Fe Trascendental (recordemos, aquella fe al servicio del Yo Superior o Tríada: inteligencia inegoísta, intuición y voluntad espiritual; mientras que la fe primitiva se encuentra al servicio del cuaternario: instintos, emociones, deseos, inteligencia egoísta y calculadora), también necesitamos de los motivos para trazar un horizonte claro, nítido y virtuoso. Más correctamente, de un solo motivo que ilumina el camino hacia el objetivo madre, motivo de motivos, motivo primordial y superior, motivo que motiva el desarrollo de la vida interior, un motivo que no altera el aspecto exterior de nuestras vidas porque ellas continúan con su aparente cotidianidad.
Las ovejas domesticadas del gran rebaño que han alcanzado el éxito económico son impulsadas por motivos sumamente ambiciosos y reciben elogios y el reconocimiento social y mediático. Su capacidad para ser exitosos es apreciada como una enorme cualidad que los diferencia del resto. Pero por más ambiciosos que sean dichos motivos, siguen siendo los motivos típicos del gran rebaño de los primitivos espirituales (lujo, comodidad, placeres, estatus, reconocimiento).
El gran motivo de los espiritualistas éticos o profesionales de la Fe Trascendental, es un motivo mucho más ambicioso por ejemplo, que ser el primer terrícola en pisar suelo marciano, que ser el físico teórico que logre unificar las teorías de la relatividad general y la de la mecánica cuántica, que ser la persona más rica del mundo según la revista Fortune para lo cual se requieren de unos 80 mil millones de dólares, que ser el ganador de un premio nobel de física, de economía o de medicina, que ser el mejor jugador de fútbol de toda la historia. Claro, dicho motivo es muy diferente a los motivos típicos del mundo de ilusión e ignorancia del gran rebaño de ovejas domesticadas, asociados a la posesión de bienes materiales-personales. El motivo más grandioso, elocuente, virtuoso, ambicioso y cautivante en términos absolutos para el ser humano, es la obtención de la Unión Divina y su respectivo estadio existencial de plenitud. Pero solamente los profesionales de la Fe Trascendental y del Supervivencialismo Espiritual Extremo, podrán alcanzar la Unión Divina y así concretizar tan maravilloso motivo. Dichos profesionales deben trabajar 16 horas al día los 365 días del año, como exterminadores de deseos, de emociones fuertes y de motivos materiales-personales, o lo que es similar, como exterminadores de apegos con los bienes exteriores.  Por cada hora de trabajo reciben un pago en especie que consiste en méritos necesarios para concretizar el ascenso a tan maravilloso estadio existencial.
El deseo más grande y maravilloso de todos, es no desear nada del mundo de ilusión e ignorancia lleno de elementos superficiales. La emoción más fuerte de todas, es cuando alcanzamos un gran bienestar espiritual sin necesidad de emociones. Uno de los motivos más cautivantes de todos, es romper la dependencia con los motivos materiales-personales. Con esta heráldica, el profesional de la Fe Trascendental será capaz de alcanzar la Unión Divina, el supremo objetivo del desenvolvimiento espiritual, y logrará eludir el estadio existencial carencial.

jueves, 28 de marzo de 2013

El Espiritualismo Ético y el Supervivencialismo Extremo


Soy un supervivencialista extremo pero de tipo espiritual, por eso lucho día tras día contra los deseos, las emociones, los motivos y contra todo tipo de apego con los bienes exteriores (dichos apegos son: con el yo inferior de mis seres amados y congéneres en general, con los placeres no virtuosos, con los bienes materiales y personales en general, con los problemas y las preocupaciones, y finalmente, con la vanidad). Cuanto más desarrollada sea mi Vida Interior, cuanto más libre me encuentre yo de condicionamientos, más y mejor preparado estaré para encarar mi destino escatológico, o lo que me ocurra después de morir.

Yo jamás confiaría mi destino escatológico a lo que prescriben las religiones monoteístas a través de sus dogmas. Durante muchos años he estudiado la Sabiduría Antigua (filosofía griega, esoterismo clásico, ética universal) y la Filosofía de la Espiritualidad del alma, que son manantiales de conocimiento libres de dogmas, y a la vez, tan sustanciales e imprescindibles, que le han dado a las religiones el sustrato ético y conceptual para sus libros sagrados.

Gracias al estudio de la  sabiduría, de la ética universal y de la filosofía, logré convertirme inicialmente en un hombre de fe independiente. Y luego de madurar por muchos años, en un hombre de fe trascendental (es decir, la fe que está al servicio de mi voluntad espiritual, y no al servicio de mi personalidad egoísta calculadora). Ahora el paso siguiente que estoy dando, es transformarme en un supervivencialista extremo espiritual. Y cuando digo extremo, me  refiero a que luego de cumplir de la mejor manera posible con mi superación ascética-espiritual y con mi superación material-personal (en mi esfuerzo por alcanzar todos mis objetivos y siguiendo estrictamente dicho orden), debo practicar el arte de despreciar y de ser indiferente ante  los motivos, deseos y emociones de mi personalidad, y ante los bienes exteriores que usualmente llenan y le dan sentido a las vidas de las personas comunes.

Los preppers o supervivencialistas extremos que se preparan para enfrentar exitosamente un evento catastrófico de alcance mundial, y de origen político, ideológico, económico, biológico, ambiental o natural, se toman muy en serio el tema de la supervivencia. Por ejemplo, almacenan alimentos y semillas, adquieren vestimenta, contenedores apropiados y artefactos que purifican agua, establecen planes estratégicos, tienen varias armas de fuego y se adiestran en su uso, aprenden defensa personal, se mantienen en una condición física aceptable, etc. En resumen, invierten tiempo, dinero y esfuerzo con el fin de estar preparados en caso de que suceda un evento catastrófico mayor que podría concretizarse en los próximos 10 o 20 años quizás. Yo particularmente, le apuesto a un desastre ambiental provocado por el calentamiento global y el cambio climático, pero a un plazo mucho más largo, por lo menos hasta dentro de 50 años. Los preppers vislumbran diferentes tipos de amenazas a un plazo mucho más corto de tiempo, pero perfectamente podrían equivocarse. En cambio, la muerte es un hecho absolutamente cierto e inevitable. Por más pequeños que se fabriquen los chips, por más que avance la nanotecnología, por más que se industrialice la órbita terrestre,  la muerte seguirá siendo una condición humana insalvable e imprevisible en cuanto al momento exacto de ocurrencia.

¿Cuándo podría morir? ¡Hoy! ¿Cuándo debería prepararme para mi destino escatológico? ¡Hoy! ¿Y cómo y por qué debo prepararme? Primero responderé al ¿Cómo?: Siendo el hombre más ambicioso de la historia de toda la humanidad, al aspirar a despreciar los deseos, las emociones, los motivos, los apegos con los bienes exteriores, desarrollando un blindaje espiritual contra todos esos elementos del mundo de ilusión e ignorancia, que es el mundo conocido por el gran rebaño de ovejas domesticadas (todos los millonarios y millonarias que salen en las listas de Fortune y que son extremadamente exitosos y ambiciosos, no son más que ovejas domesticas del rebaño). Semejante ambición es la que me brinda la calidad de supervivencialista espiritual extremo, porque debo arrancarme todos esos condicionamientos, todas esas cadenas y vivir feliz sin todos esos elementos que son los que le dan sentido y razón de ser a las vidas de las ovejas domesticadas espiritualmente. ¿Cuál es la felicidad que no está condicionada por los elementos del mundo de ilusión e ignorancia? ¡La felicidad espiritual! Que es aquella que experimento al ser consciente de que me he liberado de los deseos, las emociones y de los motivos y que por lo tanto ya no soy un cavernícola espiritual y en consecuencia, podré acceder a la Unión Divina (porque soy un profesional del Espiritualismo Ético o de la Auto Trascendencia).

Ahora sigo con la respuesta al ¿Por qué debo prepararme? Porque podemos morir en cualquier momento y de 900 manera diferentes, y si al momento de morir, somos unos mediocres primitivos espirituales que sufrimos a causa de los deseos insatisfechos, de la ausencia de emociones fuertes, de la escasez de motivos de tipo material, entonces, con base en la doctrina esotérica o sabiduría antigua, con base en la ética universal atemporal, con base en la pansofía, con base en el principio del Perfecto Orden Divino de San Agustín de Hipona, con base en la planificación estratégica espiritual y el trabajo planificado y dedicado como medio para alcanzar objetivos, con base en el criterio de los méritos individuales, etc., no podremos trascender hacia la Unión Divina y su estadio existencial de plenitud, sino que contrario a nuestros deseos, iremos a un estadio existencial carencial, donde cada alma enfrentará diferentes grados de precariedad.

En síntesis, los supervivencialistas espirituales extremos nos caracterizamos por NO SER primitivos espirituales. Por no ser hombres y mujeres tan mediocres, tan mezquinos, tan ordinarios, tan ciegos, que no son capaces de reconocer los elementos del mundo de ilusión e ignorancia. Por no ser tan cándidos en relación con el destino escatológico de cada quien.

domingo, 3 de marzo de 2013

El Espiritualismo Ético y el Fundamento de la Incondicionalidad


El total de defunciones por año en el mundo entero es de aproximadamente 370 millones de personas (incluyendo todas las causas de muerte). Tenemos entonces 370 millones de almas -que si creemos en un Poder Superior y en una vida posterior a la muerte- deberían tener un destino o un propósito divino. En ese gran grupo de muertos, hay personas de todas las religiones y sectas existentes, ateos, personas de fe independiente, personas de las diferentes escuelas esotéricas, personas indiferentes ante el tema, las que simplemente no tienen tiempo para su dimensión espiritual, etc. En términos muy simples y cándidos, uno pensaría que la tarea que tiene Dios año tras año, de escoger cuales almas tienen el mérito para acceder a la Unión Divina, es muy compleja y enmarañada, dada tanta diversidad de creencias, dogmas e ideas. ¿Podríamos nosotros, desde nuestra humilde, mortal y limitadísima condición humana, conocer los criterios que utilizaría Dios para seleccionar entre esos 370 millones de muertos por año, aquellas almas que tienen el mérito para acceder a la Unión Divina o por lo menos a un nivel de mayor cercanía con ésta? Por supuesto que sí: Aquellos que pertenecen a la Iglesia del Fundamento de la Incondicionalidad son las almas que pueden aspirar a alcanzar la Unión Divina, ese es el CRITERIO. No se trata por supuesto de una iglesia como tal, sino que es una manera de incluir en un grupo virtual, a todas aquellas personas que gracias a su conocimiento de la sabiduría antigua y de la doctrina esotérica, han logrado hacer del Principio de la Incondicionalidad su estilo de vida, es decir, han logrado superar la etapa primitiva de depender de los motivos, los deseos y las emociones para encontrarle sentido a la vida, y han sido capaces de experimentar con frecuencia un gran bienestar derivado de sus ideas,  principios y objetivos espirituales (es decir, han alcanzado la Auto Trascendencia). Los miembros de esta iglesia, también son fieles cumplidores del Principio del Perfecto Orden Divino, cuyo autor es San Agustín de Hipona, el gran filósofo medieval. Dicho principio, derivado de las disciplinas filosóficas de la metafísica y la ontología, dispone amar ordenadamente las cosas conforme su grado de perfeccionamiento espiritual, y no preferir lo material a lo espiritual, ni lo efímero a lo eterno, ni lo cómodo y placentero a lo virtuoso, es decir, se trata de un principio totalmente consecuente con el Principio de la Incondicionalidad y con  la Auto Trascendencia. Los miembros de esta iglesia iconoclasta, también llevan  un estilo de vida basado en corrientes de la filosofía clásica como por ejemplo, el ascetismo, el estoicismo, la apatía y la ataraxia, que en esencia, propugnan por una vida libre de apegos con los bienes exteriores, de austeridad, de servicio. No puede faltar en el arsenal de los incondicionalistas, el sustento de la ética universal atemporal. Y existen todavía más instrumentos que conforman el marco filosófico-espiritual de los incondicionalistas, que mencionaré en la próxima publicación. Todos ellos, a fin de cuentas, lo que hacen es expandir sus conciencias y pensamientos.


Tenemos incertidumbre con respecto a nuestro destino escatológico. Primero, porque podemos dudar si existe, aunque el espiritualismo metafísico enuncia que el entendimiento y la voluntad, al tener facultades inorgánicas, son indiscutiblemente substancias espirituales y por tanto, eternas.   Segundo, y esto es lo más importante, porque no sabemos exactamente cuáles son los méritos para ascender a un estadio existencial superior. En última instancia, acceder a la Unión Divina es una misión individual, y cada persona verá si se atiene a los dogmas de su respectiva religión, secta o iglesia, o si decide investigar y reflexionar mucho más en cuanto a este tema capital. Nadie puede estar seguro de que alcanzará la vida eterna. Bajo el supuesto de que existiera la posibilidad de saber el resultado de la apuesta, ¿Existe alguna persona que apostaría su propia vida a que tiene garantizado el acceso a la Unión Divina? Y al existir incertidumbre, existe un riesgo, el riesgo de quedar fuera de un estadio existencial de plenitud.


Entonces: ¿Existe vida después de la muerte? Es muy posible. Bajo la óptica del espiritualismo metafísico no cabe duda.


¿Se obtiene gratuitamente, con solo creer en una religión y practicar algunos de sus preceptos? Difícilmente algo tan valioso puede ser obtenido con un desempeño básico y mediocre.


¿Se requiere de un trabajo espiritual sobresaliente, que supere las mismas expectativas de Dios? Parece ser lo más lógico y razonable, desde el punto de vista de la planificación, del emprendedurismo, de la ética universal, de la pansofía  y de la superación personal ascética- espiritual.


¿Cómo son los méritos para ese desempeño sobresaliente? Remitirse a lo dicho anteriormente, sobre la Iglesia del Fundamento de la Incondionalidad.